sábado, 12 de noviembre de 2011

Las iluminaciones: el modo de festejar la victoria de los Insurgentes.

El fuego es uno de los símbolos y elementos más antiguos de la humanidad, ha servido para calentar, para iluminar y para adorar a los dioses, del fuego fue que se concibió la idea de la hoguera y la hoguera no es otra cosa que el hogar, el profundo significado que tiene esa palabra nos da la calidez y la seguridad que solo junto a un hogar en el hogar se puede tener. Pero en este caso, el fuego, es decir, las iluminaciones es algo que comenzó a aparecer a medida que íbamos caminando por la Ruta de Hidalgo, marcando el festejo, el regocijo que significaba que el Padre de la Patria, el ejército Insurgente y los caudillos entraran a un poblado. Son muchas las referencias que a lo largo de la Ruta y a lo largo de los once años de guerra por la Independencia van apareciendo en las que se hizo una iluminación para celebrar al caudillo, para reafirmar el gusto que causaba en esa comunidad que un paso más daba hacia el objetivo trazado el 16 de septiembre de 1810: la libertad.

En algunos lugares la entrada de Miguel Hidalgo fue una auténtica apoteosis. Hubo una solemne misa, es decir, un Te deum, obras de teatro, banquetes, desfiles, corridas de toros, quizá peleas de gallos y, algo que hubo fue también la iluminación. En la relación oficial de la entrada del cura Hidalgo a Guadalajara se anota "...En esa noche, y en las dos siguientes se iluminó toda la ciudad con cera y aceite". Con este dato de primera mano sabemos ahora la manera en que se hacían esas iluminaciones, cosa que marcaba drásticamente la vida cotidiana de los pueblos de México que estaban bajo el temor y la incertidumbre dada la inseguridad que entonces se vivía. Las iluminaciones eran una invitación abierta al festejo, a mantenerse despierto y alegre algunas horas durante la noche, fueron, en buena medida una forma de mitigar la pesadez que se vivía durante los años de guerra.

Marzo 1, 1811; Saltillo, Coahuila. "A los dos días de la llegada de Hidalgo, presentó éste renuncia como jefe del ejército insurgente, sin duda para legalizar en cierto modo lo que por la fuerza se había hecho en Pabellón, la que discutida en junta formal de jefes y oficiales a que fue preciso convocar, quedó aprobada, y acto continuo se trató de elegir a quien le sustituyese, recayendo, por unanimidad, el nombramiento, en la persona de Allende, sin que perdiera el Cura el tratamiento y honores de Generalísimo. después de este acto se trasladaron todos a las Casas Reales en cuyos balcones recibió el jefe general las aclamaciones del pueblo, y como en las juras de los monarcas se arrojaron a la multitud hasta seis mil pesos fuertes con todo y las bandejas de plata en que se estuvieron acarreando. Además, se dispuso celebrar el acontecimiento con misa de gracia, corridas de toros e iluminaciones, festejos que duraron tres días." (1)

Septiembre 16, 1812. Huichapan, Hidalgo. "El 16 de septiembre de 1812, segundo aniversario del inicio de la guerra de Independencia, fue ocasión para que los insurgentes reunidos en Huichapan lo conmemoraran por primera ocasión, de acuerdo con lo establecido por la Junta de Zitácuaro en sus "Elementos Constitucionales". De esta manera se celebró una misa solemne de gracias, a la cual asistió Rayón con su oficialidad, y en ella predicó el cura Francisco Guerrero; hubo música por las calles, repique de campanas y por la noche iluminaciones". (2)

Diciembre 13, 1812. Oaxaca, Oaxaca. "...Siguió entonces la procesión, que recorrió el centro de la ciudad, aproximadamente unas doce calles, en la forma en que se acostumbraba realizarla. Participaron en un paseo del pendón los distintos gremios y repúblicas de pueblos del Corregimiento, con lucidos estandartes y música, el cuerpo de oficiales, los miembros del ayuntamiento, muchos eclesiásticos y frailes de los conventos, así como una columna de granaderos y otra de dragones de caballería. Llegaron todos de nuevo hasta la casa del alférez real en donde volvió a colgarse el real pendón en uno de los balcones, para pasar a tomar helado y después celebrar por la noche las iluminaciones de fuegos artificiales y castillo, en medio de gran entusiasmo..." (3). Aquí cabe agregar que en este festejo estaban presentes José María Morelos, Hermenegildo Galeana y Mariano Matamoros, entre otros.

Junio 29, 1817. San Juan de los Llanos; San Felipe, Guanajuato. Es en este sitio y en esta fecha que el comandante realista Felipe Castañón es derrotado y muerto por el ejército insurgente comandado por Pedro Moreno y Xavier Mina. "La muerte de Castañón excitó una alegría universal, se hicieron iluminaciones y salvas, se cantó el Tedeum y corrió de pueblo en pueblo la fama del general Mina. El entusiasmo fue general desde el Sombrero hasta las cercanías de México y desde San Luis Potosí hasta Zacatula..." (4)

Septiembre de 1817. Fuerte de Jaujilla; Zacapu, Michoacán. "En los años siguientes de la lucha insurgente, cuando hubo oportunidad, se continuó la celebración de los días que Rayón y Morelos habían consagrado como fiestas nacionales y, en consecuencia, probablemente hubo sermones correspondientes. Las circunstancias de la guerra no le permitieron siempre ni en todos los lugares. Hay algunos indicadores de esa continuidad. El 31 de julio de 1814, onomástico de Allende, se festejó en regla en Zacatlán donde a la sazón se hallaba Rayón con Osorno. Y todavía en 1817, a pesar de que declinaba la causa insurgente, la memoria de Hidalgo seguía festejándose. Así en el fuerte de Jaujilla, junto a Zacapu, Michoacán, se publicaba una Gaceta donde apareció esta prevención en septiembre de 1817: "Cuidarán los comandantes generales y particulares que en todas las parroquias de sus departamentos se celebre el 29 del presente con Te Deum y misa de gracias en memoria de S. A. Serenísima del señor don Miguel Hidalgo y Costilla. Los comandantes por su parte solemnizarán este día con todos los honores militares y los subdelegados dispondrán la iluminación por todas las calles." (5)

Octubre de 1817. Puruándiro, Michoacán. "El general salió de Jaujilla y dio un largo rodeo por Puruándiro, que había sido una ciudad muy importante y rica, reducida entonces a un montón de ruinas, por orden del P. Torres, con la acostumbrada excepción de las iglesias . Puruándiro está situada a diez y seis leguas al norte de la ciudad de Valladolid, y a la sazón estaba ocupada por los patriotas, los cuales recibieron a Mina con iluminaciones y otras demostraciones públicas de regocijo". (6)

Noviembre, 1817. Ciudad de México. "Cuando llegó a México el espreso con la noticia de la prisión de Mina, el virrey despachó correos a todos los puntos del reino. en todas las ciudades ocupadas por los realistas se cantó Tedeum, y se hicieron salvas, iluminaciones y regocijos". (7)

En esto que anota el norteamericano Robinson vemos que los tedeums e iluminaciones se daban tanto de un lado como del otro. Realistas e Insurgentes tenían por costumbre quemar castillos e iluminar las calles, oscuras en ese entonces, para marcar con la luz del fuego un triunfo más por la causa. Y, en la actualidad, seguimos viendo que en todos y cada una de los pueblos y ciudades de México, en el mes de septiembre se fabrican las iluminaciones, algunas muy fastuosas como en la ciudad de México, en otras muy sencillas, como es el caso de la gran mayoría de los pueblos de nuestro país, como quiera las iluminaciones se siguen dando y, dentro del otro concepto que abarca la palabra de iluminaciones, la quema de castillos se sigue dando puntualmente cada 15 de septiembre. En este caso diremos: ¡Viva la Tradición!

Nota: Todas las fotografías que acompañan a este artículo las tomé de la red, todas ellas son de periódicos electrónicos. Las número 1, 3 y 5 vienen del sitio MonjowNEWS.

Fuentes:

1.- Castillo Ledón, Luis. Hidalgo: La vida del héroe. Volumen II. FCE. México, 2003.

2.- Ballesteros, Víctor Manuel. Síntesis del a Guerra de Independencia en el estado de Hidalgo. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Pachuca, 2005.

3.- Ibarra, Ana Carolina. El cabildo catedral de Antequera, Oaxaca y el movimiento insurgente. El Colegio de Michoacán. Zamora, 2000.

4.- Robinson, William Davis. Memoirs of the Mexican Revolution. Lydia R. Bailey, printer. Philadelphia, 1820.

5.- Herrejón Peredo, Carlos. Del sermón al discurso cívico. El Colegio de Michoacán. Zamora, 2003.

6.- Robinson, William Davis. op. cit.

7.- Ibid.

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