miércoles, 13 de julio de 2011

1910, las fiestas del Centenario y los restos de Hidalgo.

Hacía ya 15 años que los restos de Hidalgo habían sido colocados en el Altar de San José de la Catedral Metropolitana, esto como gran preámbulo a lo que fueron las Fiestas del Centenario. Se habían ideado dos grandes monumentos, uno, el Panteón Nacional, donde en cenotafio especial descansarían estos huesos, "preciosos" dirían algunos, el otro la magna Columna de la Independencia que se convertiría luego en el símbolo del final de la época porfiriana y el símbolo inequívoco de México. Los restos no fueron movidos fuera de la Catedral, dentro de ella se le construyó un espectacular catafalco en el cual, a lo largo del mes de Setiembre (como entonces se le decía al mes de Septiembre), del año de 1910, estarían siendo expuestos.

La Historia de México, en su capítulo del inicio de la guerra de Independencia pasaba a ser la Historia de Bronce, a la Historia de Oro, es decir, más inaccesible aun. Se mitificaban a las personas, se les daba el tinte de, en el caso de Hidalgo, "anciano bondadoso" y se olvidaba eso que Allende dio por calificativo y que lo describía en cabalad: "cura bribón". Las Fiestas del Centenario iniciaban a toda pompa el 1 de septiembre con la inauguración del manicomio, del emblemático sitio conocido como "la castañeda de los patos", eso el 1 de septiembre pues al día siguiente comenzarían los desfiles y paseos por las calles de la ciudad, esta vez, para colocar en el Castillo de Chapultepec, la pila bautismal traída de Cuitzeo de los Naranjos, actual Abasolo, Guanajuato; en la cual fue el bautismo de Miguel Ignacio &a. Hidalgo y Costilla. Lo vemos en la foto.


Para el día 14 de septiembre se da uno de los actos más concurridos, pues, a diferencia de los festejos que apenas vivimos del Bicentenario, durante el Centenario se pidió la participación de la sociedad civil y esta se manifestó ese día. Temprano por la mañana fue la ceremonia oficial en el que fuera el primer monumento levantado en 1880 a los Niños Héroes. Luego comenzaría la manifestación del pueblo de México, sin disfraces, sin atavíos especiales, simplemente el pueblo que se manifestaba imbuido en el fervor patrio ocasionado por los festejos: "...una procesión de los más variados elementos de la sociedad mexicana, decidió partir a las 9:30 horas del día 14 de la Alameda, para entregar a una comisión frente a la Catedral ofrendas florales destinadas a cubrir las urnas mortuorias de los Héroes de la Independencia que reposaban en la Capilla de San José. Debido al carácter cívico y secular de las fiestas no se involucró a la institución eclesiástica; ni siquiera se realizó algún acto formal en el interior de las iglesias". (1)


Muchas fueron las delegaciones invitadas a México para conmemorar el Centenario, Francia, Italia, Alemania, España, Argentina, Chile y China llegaron a nuestro país para ser testigos de las fiestas más largas y suntuosos que registre la Historia de México. En la foto la delegación China cuando visitó el Museo Arqueológico.


El 15 sería la Ceremonia del Grito, el 16 la inauguración de la Columna de la Independencia y el desfile militar, el 17 la entrega, por parte de la delegación española del uniforme y banderas de Morelos, y el 18 la inauguración del Hemiciclo a Juárez, diseñado por el mismo arquitecto al cual se le encomendó, y nunca se construyó, Panteón Nacional, Guillermo de Heredia.


El zacatecano Genaro García sería el encargado de llevar la bitácora de los acontecimientos del Centenario, y para el año siguiente, 1911, publicó su Crónica Oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México, de la cual se dice: "la crónica abunda en un tono laudatorio y panegírico que alaba la magnificencia de las celebraciones..." Será bueno anotar que las fotografías 1, 2 y 6 vienen de este libro.

Fuente:

1.- Martínez Assad, Carlos. La patria en el Paseo de la Reforma. Fondo de Cultura Económica. México, 2005.

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