domingo, 24 de abril de 2011

San Miguel de Cerro Gordo, actual Villa Hidalgo, Durango. Cabeza número 237

Agradezco al Dr. Samuel Banda me haya informado de la ubicación de la Cabeza de Águila de la Ruta de Hidalgo en el municipio de Hidalgo, Durango. (4 de abril de 2016)

  Lamentablemente estamos viendo que Durango es otro de los once estados por donde se hizo el trazo de la Ruta de Hidalgo marcado por las Cabezas de Águila en donde se han ido perdiendo o, de plano, nunca se colocaron. Esto lo venimos notando desde Zacateacas, en donde solo algunas de la parte sur oeste son las que sobreviven, luego en Coahuila en donde menos de la mitad aparecen en su lugar y aquí, en Durango, donde debería estar la número 10 para este Estado, no la hay, la correspondiente al que fuera el Presidio, luego la Hacienda de San Miguel de Cerro Gordo; me llama la atención que siendo el nombre de esta población, desde mediados del siglo XIX, Villa Hidalgo, no exista el monumento correspondiente.

  Fueron 14 las Cabezas de Águila asignadas a Durango, hasta el momento solo hemos visto las de Gómez Palacio, Ciudad Lerdo y Mapimí; nos enteramos en nota periodística que dos más fueron encontradas en el abandono en algún patio; las otras 9 estarán en algún lugar, esperemos que aun completas y que en su momento sean colocadas en el sitio que les corresponde. Mientras esa utopía se realiza, veremos algo que creo es interesante saber ahora que recorremos esta zona, la organización del Presidio virreinal. Sabemos que una vez descubiertas las ricas minas zacatecanas, la incursión fue haciéndose cada vez más al norte. Esto aunado con la idea de grandes riquezas en las míticas ciudades de Cibola y Qviria dio por resultado la conquista de la zona desértica del norte de México, y la construcción del Camino Real de Tierra Adentro, desde la ciudad de México hasta Santa Fe en el Nuevo México. Solo que, las incursiones fueron de las más difíciles en toda la conquista española, pues los pueblos del llamado "bárbaro norte" se mantuvieron al pie de lucha y fueron continuos los ataques de ellos, los chichimecas, más específicamente, los denominados Cabezas y Tobosos. Para ello hubo la necesidad de desarrollar el sistema presidial que era la manera en que los destacamentos del ejército virreinal protegían a los viajantes del Camino Real de Tierra Adentro de los continuos asaltos de los que eran objeto.

  "En México, quizás como en ningún otro territorio, el poblamiento y distribución de villas y pueblos fueron una obsesión y una exigencia, que forjaron los ánimos de sobrevivencia, defensa, doctrina, producción y sostenimiento de la frontera, donde se “utilizaron de una manera compleja y única conceptos tales como persuasión, conversión y fuerza”, para controlar y comprender las fronteras de la Nueva España. La palabra conquista no se puede relacionar con la misión y el presidio, los dos instrumentos de aculturación y poblamiento más importantes hasta el siglo XVIII. Una frontera móvil con puntos débiles por donde penetraban las tribus aguerridas, hacía más difícil el establecimiento de pobladores, que sólo podían sostenerse con la presencia de una red presidial; sistema que fue perfeccionándose en Nueva España hasta alcanzar tal importancia que podríamos asegurar que fue el principal instrumento de defensa, protección y poblamiento, y por lo tanto, de consolidación de los factores de producción desde el siglo XVI al XVIII. Los descubrimientos de las minas y campos agrícolas en el septentrión novohispano, así como el rápido crecimiento de la ganadería durante el siglo XVI, permitieron que se pasara de una etapa de apropiación territorial, en sitios previamente ocupados por una población local organizada y sometida en cierta manera por la tenacidad de las órdenes mendicantes, cuyo sistema de producción se apoyaba en la mano de obra y el tributo; a otra en la que las grandes extensiones de tierra fueron acaparadas en un afán de búsqueda de prestigio, poder y complemento del sistema de producción y abasto de los campos mineros.

  El territorio estaba conformado por terrenos semi desérticos y sólo parcialmente ocupados por tribus, en forma de reducidos grupos de familias que se movían constantemente en busca de refugio y alimentos, recorriendo enormes distancias, acampando y cazando, relacionándose esporádicamente con otros grupos con los que se cruzaban, intercambiando objetos diversos y conocimiento de los sitios y lugares. En estas tierras cortadas por sierras y cordilleras, que abrazan los dos extremos de México, se encontraron minas, reservas de agua, grandes planicies y extensiones vacías que parecían infinitas, sobre las que se fueron construyendo los caminos, a base del empuje de bestias y rudas carretas que iniciaron el transporte de pobladores y el trasiego de productos. La obtención de mercedes de tierra por méritos de campaña y favores a la Corona, fue acaparada por los capitanes de frontera, mineros y aventureros que de esta manera se fueron haciendo grandes señores, empujando la frontera cada vez más al norte"
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  Así vamos viendo que, una vez más, la Ruta de Hidalgo se empata con el Camino Real, y lo seguirá haciendo hasta su fatal destino en Chihuahua. Todo esto nos conduce a ir apreciando mejor todos los sistemas de comunicación desarrollados durante la colonia en el norte de México y me hace reflexionar sobre lo que en la actualidad somos, en cuanto al entendimiento de nuestro pasado el próximo (de hace 50 años) y el anterior, (de hace 200 años), y me pregunto nuevamente: en dónde habrán quedado todo ese montón de Cabezas de Águila que no hemos ido encontrando en la ruta? Vamos ya en la número 237, faltan 23 para completar las 260 que formaban parte de la idea original y que deberían estar colocadas, pero... no ha sido así.

Fuente:

1.- Arnal, Luis. El sistema presididal en el septentrión novohispano, evolución y estrategias de poblamiento. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona. Número 218, Barcelona, 2006. http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-26.htm

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