jueves, 14 de abril de 2011

Manuela Rojas de Taboada, detenida junto con su marido y su hijo en Acatita de Baján.

Otra de las mujeres detenidas en Acatita de Baján junto con todo el ejército Insurgente fue donia Manuela de Rojas y Taboada, esposa de don Mariano Abasolo, el que se dice fue héroe forzado de nuestra Independencia ya que él no comulgaba con muchas de las ideas y por la amistad que mantenía con Allende fue que participó en la lucha armada. Criollos de buena fortuna Manuela y Mariano mantenían una estrecha relación. Ambos eran jóvenes, 27 contaba él en 1810; 24 eran los anios que tenía Manuela. Tuvieron un hijo: Manuel Abasolo Rojas. Los tres fueron hechos prisioneros ese 21 de marzo de 1811 y conducidos a Chihuahua.


"En el saqueo y matanzas de los europeos no solamente no tuvo Abasolo parte alguna, sino que él mismo sufrió grave pérdida, habiéndole obligado Hidalgo en Celaya a entregar una suma considerable perteneciente a la testamentaría de su suegro D; Antonio Taboada, que estaba depositada en el convento del Carmen, y tomado D. Ignacio Aldama en S. Miguel una existencia de maiz de la misma pertenencia; en Guadalajara y otros puntos puso en salvo a mas de cien europeos, entre ellos al brigadier Abarca, sacándolos de la prision y ocultándolos, prevaliéndose para ello de su empleo, en virtud del cual daba órden a las guardias para que los dejasen salir en su compañía, y deseoso siempre de apartarse de la revolucion, desde el Saltillo escribió al general Calleja solicitando el indulto, que se le habia ofrecido por medio de su esposa Doña Manuela de Rojas y Taboada.


Esta ejemplar señora, modelo de una mujer varonil y amante de su marido, se habia quedado en S. Miguel cuando aquel partió para Valladolid con D. Juan Aldama, que como hemos visto, despues de la toma de Guanajuato se separó de Hidalgo en S. Felipe, para ir por su órden a recoger gente en los pueblos del otro lado de la sierra. Al acercarse Flon a S. Miguel, la Sra. de Abasolo se retiró a Celaya con su madre política y las cuñadas de Allende, y de allí pasaron a Valladolid, de donde siguieron a Hidalgo a Guadalajara. En esta ciudad hizo mil esfuerzos por el influjo y estimacion que disfrutaba, para salvar a cuantos europeos pudo del degüello a que Hidalgo los habia condenado.


Habiendo entrado allí Calleja, obtuvo pasaporte de este general el 13 de Febrero, con el objeto de seguir a su marido y apartarlo de la revolucion, y con este mismo fin le escribió desde S. Luis dos cartas llenas de ternura y afecto, pero con noble espíritu y posponiendo su cariño a lo que exige el honor, exponiéndole la peligrosa posicion en que se hallaba, le dice que hubiera podido tolerar que muriese en una accion, pero con afrenta no. Autorizada con nuevo pasaporte de Calleja, expedido en su marcha a S. Luis en la hacienda de la Laguna en 27 de Febrero, continuó su viaje al Saltillo, en donde habiéndose hecho sospechoso a Allende el objeto de su venida, le prohibió que saliese de su casa y que manifestase a nadie los indultos impresos que habia traido, e hizo vigilar de mas cerca la conducta de Abasolo. Acompañó a este la constante Da. Manuela y fue aprehendida con él en Bajan, así como tambien su suegra e hijos, y con ambos emprendió nuevo y dilatado viaje a Chihuahua, en donde no omitió diligencia para salvar la vida de su marido.


Abasolo fue llevado a Cadiz, donde murió en el castillo de Santa Catarina; su excelente esposa reunió algunos recursos de los bienes que le quedaban, y siguió a su marido al otro lado de los mares, acompañándole en su prision, aliviándole en cuanto pudo las angustias de esta, y cuando lo dejó enterrado, regresó a su patria, en donde sin omitir muchos actos de beneficencia en favor de los perseguidos, se dedicó a la educacion de su hijo D. Rafael, que vive retirado en sus fincas, de cuyo manejo se ocupa. Matrona verdaderamente admirable, digno modelo de esposas y madres, y ornamento de un sexo, cuyas virtudes hicieron tanto honor al carácter mexicano, en aquellas angustiadas circunstancias". (1)


"Abasolo fue conducido a la fortaleza de Santa Catalina y la joven mexicana, perdida en la ciudad de Cádiz, el "Puerto de las Américas", volvió a picar piedra, es decir, a suplicar y sollozar y del tal manera lo hizo que le permitieron acompanar a su marido a la prisión. 'Era esta ilustre mexicana, dice el doctor Mora, de una familia rica y principal del pueblo de Chamacuero (estado de Guanajuato) y había casado un anio antes de empezar la insurrección con Abasolo". Muy joven era y reveladora de una decisión notable. La joven insumisa, valerosa y llena de amores y decisiones profundas, estuvo en la fortaleza-prisión de Santa Catalina (Castillo de Santa Catalina (Cádiz) hasta la muerte de su marido en 1819. Allí, dice el doctor Mora (y se reproduce a la letra en la página 218 del tercer tomo de México a través de los siglos, repito que es obra o tomos imprescindibles) "permanecieron en miseria y desamparo que los americanos aliviaban algunas veces como podían hasta que en 1819 Abasolo murió en prisión y la senora se restituyó a su patria". Restituidos sus bienes con la Independencia, Manuela Taboada desapareció de la memoria colectiva de los mexicanos". (2)


Fuente:


1.- Alaman, Lucas. Historia de Méjico. Biblioteca Virtual Antorcha. http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/revolucion_hidalgo/8_1.html


2.- Alponte, Juan María. Foros de discusión histórica Paralax. http://foros.paralax.com.mx/discus/messages/590/103701.html?1197228611

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