martes, 19 de octubre de 2010

Poncitlán, Jalisco. Cabeza número 127

Luego del problema técnico por el que he pasado, una vez más retomamos la Ruta de Hidalgo. Estamos en el sábado 24 de noviembre de 1810, la noche anterior el cura Hidalgo la pasó en Santa Mónica de La Barca, ahora, desde temprano se inició la siguiente etapa del camino, pasando por Ojo Largo, es decir, Jamay, para continuar a Ocotlán y Poncitlán, sería solo un paso breve, pues el destino era varios kilómetros más adelante.


En Poncitlán lo que encontré, además de gente sencilla y muy amable, fue una estela de Cabeza de Águila totalmente recuperada, es decir, de la original que se colocó en 1960, la cual seguramente se perdió, como ha sucedido en una buena cantidad de lugares, la de Poncitlán fue mandada hacer y colocada seis años antes del Bicentenario, se ve que en esta localidad hay un interés por recuperar las cosas valiosas que nos recuerdan pasajes de nuestra historia.


La Cabeza de Águila de Poncitlán es un poco diferente a las demás, si bien se conserva el diseño original del escultor Tomás Chávez Morado, el maestro canterero le dio un una representatividad aun mayor, ya que se utilizó cantera de un color rojizo, común en la zona… aunque hay quien dice que es cantera morada… Seguramente alguien de Poncitlán que vea esto nos aclarará si es rojiza o morada la cantera con la que se ejecutó la pieza.


Breve fue el paso del cura Hidalgo por Poncitlán, seguramente recibió el apoyo de la gente de la zona, seguramente de sus prósperas tierras salió forraje suficiente para los siete mil caballos que continuaban en esta Ruta por la Libertad…




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