lunes, 11 de octubre de 2010

Padre José María Mercado, héroe jalisciense, básico en el recuento del inicio de la guerra de Independencia

En este recorrido que estamos haciendo por la Ruta de Hidalgo, la que está marcada por las estelas de Cabeza de Águila, nos encontramos ya en el estado de Jalisco. Aquí, para entender mejor los hechos, es necesario conocer a un personaje más, importantísimo en lo que se considera la primera parte de la guerra de Independencia, nos referimos al padre José María Mercado.

"Don José María Mercado nació en Teul (Jalisco), hijo de una familia que por su honradez y por sus comodidades, gozaba grande aprecio en el lugar. Su talento no común, revelado desde sus primeros años, hizo que sus padres le enviasen al Seminario de Guadalajara, donde estudió con brillante éxito teología y siguió la carrera eclesiástica, mereciendo que el obispo señor Cabañas le distinguiese.

Deslizábase la vida de Mercado en esa dulce tranquilidd del scerdote virtuoso e lustrado, en el curato de Ahualulco, al estallar la revolución de 1810. La noble y grandiosa figura de Hidalgo cautivó el ánimo de Mercado; las noticias de la toma de Guanajuato, de la batalla del Monte de las Cruces, de las heroicas acciones de don José Antonio Torres, hicieron nacer en el virtuoso sacerdote el vivo anhelo de combatir por la libertad, y, en noviembre de 1810, se sublevó en Ahualulco con el subteniente Zea, con gran admiración de todos.

Nadie había sospechado que bajo la humilde sotana de aquel cura latiese un corazón formado para las grandes luchas. Mercado se dirigió a Torres, pidiéndole autorización para emprender la campaña de Tepic y San Blas, autorización que el caudillo le otorgó con gran placer. Refugiados los oidores y otros funcionarios de Guadalajara en Tepic, Mercado comprendió la importancia de llevar allí la insurrección, y apoderarse de un puerto.

Llegó a Tepic el 20 de noviembre, intimando rendición, y tan buena fue su estrella en el comienzo de su carrera militar, que sin disparar un solo tiro entró a la plaza, apoderóse de seis piezas de artillería y unió a sus fuerzas las veteranas que allí había. Siete días, empleados en organizarse y extender el fuego revolucionario, bastaron a Mercado para emprender la campaña sobre San Blas, a donde llegó el 28. Intimó rendición al jefe que lo era el comandante de navío don José Lavayen y viendo que no recibía contestación, comenzó a tomar la plaza a sangre y fuego. Amedrentóse Lavayen, y una vez puestos en salvo los oidores, entregó el puerto el 1 de diciembre. Dos dís antes de este triunfo había recibido Mercado el nombramiento de Comandante en Jefe de las Fuerzas del Poniente, firmado por Hidalgo.

Mercado no dictó medida alguna que pudiera hacerle odioso. Mostróse siempre digno y caballeroso con los vencidos.

Posesionado de San Blas, su principal empeño consistió en remitir a Hidalgo la artillería de que se había apoderado merced a su audacia. "Sólo quien conozca el camino de San Blas a Guadalajara, dice un distinguido escritor jalisciense, podrá comprender los heroicos esfuerzos para que eso se hicieron, pues además de la aspereza del camino, hay que atravesar las profundas e intransitables barrancas de Mochitiltic. Los cañones los mandaba en carretas, conducidas por los indios que, en considerable número y guiados por el patriota don Rafael Maldonado, allanaron obstáculos tan considerables, puestos por la misma naturaleza.

"En diversas partidas mandó hasta cuerenta y tres cañones de bronces de distintos calibres, fundios en Sevilla y en Madrid, y que le fueron quitados a Hidalgo en la batalla de Calderón. La última remesa de cañones consisitió en cuatro de fierro, de los que cada uno pesaba 75 quintales según parte del general Cruz, y de muy grueso calibre. Iban en Mochitiltic, cuando supo el jefe que los conducía de la derrota de Hidalgo por Calleja, y entonces mandó precipitarlos a la barranca, considerando que ya eran infructuosos sus asiduos y penosos trabajos".

No intentamos referir todas y cada una de las acciones del héroe de Ahualulco. quien desee conocerlas las hallará en la biografía que de tan esclarecido patriota escribió el señor Pérez Verdía en 1876. Los documentos que atestiguan su gloria se hallan recogidos en la importantísima obra intitulada Documentos par la historia de la Independencia de México coleccionada por el infatigable don José E. Hernández y Dávalos.

El 31 de enero de 1811 verificóse en San Blas una contrarrevolución. Cohechadas las tropas de Mercado por los realistas, no quedó al valiente caudillo otro recurso que arrojarse a un barranco que se hallaba junto, a su casa, para no caer en manos de sus enemigos.

A la mañana siguiente, 1 de febrero, fue hallado su cadáver. El cura Verdin mandó azotarlo públicamente antes de darle sepultura, considerando que aquella flagelación lo purificaría del horrendo crimen de haber combatido por la libertad de la patria.

No terminó aquí la venganza: el padre del héroe fue ahorcado el 14 de febrero en la plaza principal, no porque hubiese militado en las filas independientes, sino porque dio el ser a un Insurgente generoso que jamás se manchó con la sangre de sus enemigos. Mientras estaba en capilla, entró a insultarle el oficial realista Manuel Varela.

El nombre del brigadier Mercado debe figurar en el martirologio mexicano con letras de oro". (1)

Fuente:

1.- Sosa, Francisco. Biografías de mexicanos distinguidos. Editorial Porrúa. México, 2006.

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