jueves, 26 de agosto de 2010

Puerta de Andaracua, municipio de Yuriria, Guanajuato. Cabeza número 95

Es precisamente en este lugar, de suaves formas, de colores relajantes, en donde surge uno de los personajes medio olvidados de la historia nacional, una mujer que, dice textualmente “yo no puedo participar en la lucha armada que usted encabeza (se dirigía al cura Hidalgo), pues soy mujer, pero a cambio le entrego a mi hijo…” eso sucedió el 12 de octubre de 1810 cuando Gertrudis Vargas, dueña de la hacienda de Andaracua se apersona un par de leguas más adelante, en Loma de Zempoala, al cura Hidalgo y entrega a José María Magaña. Por cierto, en Puerta de Andaracua no hay una Cabeza de Águila.


“Después de la brillante campaña de Monte de las Cruces, el hijo de la heroína continuó cerca de don Miguel Hidalgo, acompañándolo en Aculco, Guadalajara y Puente de Calderón, compartiendo con él la ventura de los días felices iluminados por el sol de la victoria y los tristísimos que la suerte contraria enlutó con fúnebres crespones.


Ya en Zacatecas, y a punto de tomar los caudillos Hidalgo y Allende el camino del norte, despídese Magaña de su protector, encamínase al Valle de Santiago, y uniéndose al Giro, Salmerón y los Vargas, principia las acciones que tuvieron por teatro diversos puntos del Bajío, hasta la consumación de la Independencia; habiéndose distinguido en todas ellas como un experto militar y abnegado patriota, que podía ofrecer como timbres de perenne gloria dieciocho cicatrices en su cuerpo y una hoja envidiable de servicios a la nación en que naciera”. (1)


Con esta acción, la denominada matrona, la que luego adquirió el pseudónimo de La Perla del Lago, Gertrudis Vargas viuda de Magaña, más que pasar a la historia, pasa al olvido, cosa recurrente con el caso de las mujeres que participaron de alguna forma en el movimiento Insurgente.


En lo que llevamos recorrido de la Ruta de Hidalgo hemos visto como, el 16 de septiembre, luego del grito, eran doscientas personas las que encabezaban el movimiento. Ya en Celaya eran 15 mil los participantes, 25 o 30 mil fueron los que entraron a Guanajuato y tomaron la Alhóndiga de Granaditas, un mes y medio más adelante serían 80 mil los que participarían en la batalla del Monte de las Cruces… para alimentar esa cantidad impresionante de gente, para hacer las tortillas, indispensables para la alimentación en México desde hace siglos, se requería de mujeres.


Para llevar información de un pueblo al otro era necesaria la participación de las mujeres, para tratar de “seducir” a los realistas y cambiarlos de bando, eran ellas quienes participaban, si bien no se sabe que algunas de ellas hayan tomado las armas y participado directamente en los enfrentamientos, no dudo que más de una docena lo haya hecho, pero, como sucede desde hace mucho, se miniminiza la participación de la mujer, la importancia de la mujer, la dadora de vida.


Ahora que llegamos a Andaracua y recordamos a su matrona, dona Gertrudis Vargas, será bueno pensar y más aun, rescatar, en este Bicentenario la participación importantísima de la mujer en el movimiento libertario. Aquí en este espacio hemos podido dar con 152 de ellas, de algunas solo el nombre, de otras una breve biografía. La independencia se hizo con más mujeres que Josefa Ortiz de Domínguez o Leona Vicario… conozcámoslas!


Si entras en este enlace verás la lista de mujeres que participaron en la Independencia, si sabes de alguna otra, y tienes datos de ella, compártelos, por favor.


http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/04/mujeres-en-la-independencia-el-listado.html


Fuentes:


1.- Vargas, Fulgencio. La insurrección de 1810 en el estado de Guanajuato. Ediciones la Rana. Guanajuato, 2001.



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