miércoles, 4 de agosto de 2010

Lerma, Estado de México. Cabeza número 74

Era la primera vez que estaba en Lerma, pensé encontrar los grandes manantiales del río justo allí, pero, al menos por el centro no los vi. Tampoco vi la Cabeza de Águila que se supone debería estar en este sitio que fue crucial en esa etapa anterior y posterior a la Batalla del Monte de las Cruces. Pregunté una y otra vez y nada, incluso no tenían idea de lo que les estaba preguntando.


“A la una de la tarde del día 2 de noviembre ya estaba esta Ciudad desocupada enteramente de la multitud del ejército de Hidalgo, y todo el vecindario consternado con el temor, que desde el día antes me tenía afectado, de que precisamente vendría de México tropa, tal vez á las ordenes de algun Gefe inconsiderado que se ocupara en residenciar nuestra conducta, suponiendo que habia tomado las armas a favor de los pronunciados.


A estos padecimientos del espiritu, se agregaba el de hallarse acefalo el Gobierno de Lerma; porque desde el dia 28 de Octubre que el ejercito de Hidalgo entró á Toluca, el Corregidor que lo era el español D. Tomas de Escovedo y Danza, creyendo que por momentos seria invadida esta Ciudad, por todo, ó alguna división del ejercito, precipitadamente migró para México, sin dejar encargado alguno que ejerciera sus funciones; sin embargo de que el Cura Hidalgo habia hecho cargo de la jurisdicción al director del Juzgado, que lo era un vecino de esta D. José María de Uribe: como este individuo se consideraba ilegalmente autorizado para tal encargo no se atrevio á ejercerlo, y el Pueblo se hallaba sin cabeza que lo gobernara.


En uno de estos dias aciagos para el vecindario de Lerma, se divulo, que de orden del Cura Hidalgo estaban repartiendo la Hacienda de S. Nicolas Peralta, que pertenecia entonces á los Religiosos Carmelitas, situada en esta jurisdicción; con tal noticia ocurrieron los indígenas, y otros que no lo eran, de los pueblos inmediatos á dicha hacienda, no á que se las repartieran, sino á saquearla y á echarse sobre cuanto en ella habia”. (1)


De todo esto da cuenta el Lermeño Imparcial, y con ello notamos cual fue una de las razones por las que don Miguel Hidalgo decidió no marchar sobre la ciudad de México. Se dice que por falta de parque, pero, luego de haber presenciado los saqueos que se fueron sucediendo desde el mismo 16 de septiembre en San Miguel el Grande, luego en Celaya y Guanajuato, para más adelante seguir por todo lo largo del camino; todo esto seguramente atemorizó al cura Hidalgo de una masacre descomunal… ahora el ejército insurgente se encontraba en dirección poniente.


Fuentes:


1.- Lermeño Imparcial. Relación histórica de la ocupación del Valle de Toluca por el ejército del cura Hidalgo. Imprenta del Sagrado Corazón. Querétaro, 1913. Publicado dentro del cuaderno número 47de la Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional. México, 1985.



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