miércoles, 4 de agosto de 2010

Hacienda de Nigrini, municipio de Jiquipilco, Estado de México. Cabeza número 75


Esta es la antigua Hacienda de Nigrini, también conocida como Nixiní. Fotografía tomada de la revista Temoaya.

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Según la “ruta oficial” las Cabezas de Águila luego de Lerma, fueron puestas en Toluca y en Ixtlahuaca. De ambas poblaciones hemos dado ya cuenta en la ruta hacia el Monte de las Cruces, esta vez estamos ya de regreso y no volvemos a encontrar otras estelas en el camino. Debemos enfilar a la Hacienda de Nigrini o Nixiní, pero, debido a mi desconocimiento de la geografía del Estado de México, entré a Jiquipilco por la parte oriente, siendo que Nigriní está en la poniente, razón por la cual no puede documentar el sitio. Me queda la duda si en ese lugar existe o no una Cabeza de Águila. Cabe mencionar que las fotografías aquí presentadas corresponden a la Hacienda de Santa Isabel, en donde se dice que la tropa de Hidalgo pernoctó. El siguiente texto se debe a la colaboración del señor Javier Lara Bayón, a quién agradezco enormemente el que me haya concedido el honor de incluir un texto inédito de su autoría:


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“Empecemos el lunes 5 de noviembre de 1810, cuando Hidalgo emprendió la marcha desde la hacienda de San Antonio Niginí en dirección a la hacienda de Arroyozarco, punto en el que posiblemente planeaba tomar el Camino Real de Tierra Adentro para dirigirse a Querétaro. El mayor obstáculo que se interponía en su ruta era la sierra de San Andrés Timilpan (límite norte del extenso Valle de Toluca), que seguramente traspuso a través del paso de montaña conocido como Puerto de las Gallinas.


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Según la tradición, dentro de la jurisdicción de Timilpan y apenas bajando de la sierra, Hidalgo pasó por el rancho del Agua Bendita, perteneciente entonces a la hacienda de Arroyozarco. Posiblemente fue así, pero que su nombre haya derivado de la presencia del cura como quiere la conseja es sólo un mito: se llamaba así por lo menos desde 1734.


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Librado el obstáculo que representan las montañas, los insurgentes apresuraron el paso pues el terreno se vuelve fácil de transitar en la llanada de Huapango, a orillas del embalse del mismo nombre, pero también porque se habían enterado ya del avance del ejército realista del general Félix María Calleja desde San Luis Potosí por el Camino Real de Tierra Adentro, que había llegado ya el día anterior a San Juan del Río.


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Bordeando por necesidad la enorme presa de Huapango a lo largo de unos 20 kilómetros, las tropas de Hidalgo continuaron en dirección al norte. Fue en este trayecto al pie de la vertiente oriental de las montañas de Acambay cuando el ejército insurgente posiblemente pisó tierras del actual municipio de este nombre, como afirma más de un cronista local. Aunque mermado por la deserción que ha venido dándose sin cesar desde la Batalla del Monte de las Cruces, el ejército insurgente formaba aún una multitud imponente de 40,000 hombres que se extendía a lo largo de muchos kilómetros. Tanto así que, mientras la vanguardia de Allende había llegado ya a la hacienda de Arroyozarco, la retaguardia –en la que viajaban los prisioneros principales como el ingeniero militar don Diego García Conde, don Manuel Merino, intendente de Michoacán y el conde de Casa Rul, dueño de la más hermosa mansión de Guanajuato – se había quedado rezagada y tuvo que pasar la noche en las cumbres de la sierra de Timilpan.


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Anochece. A unas dos leguas al sur de la casa de la hacienda de Arroyozarco, Hidalgo se encontraba en las cercanías de la ranchería aculquense de El Azafrán cuando “llegó un dragón a caballo muy asustado, diciendo que un ejército de gachupines iba entrando en Arroyozarco”. Y no sólo eso, sino que habían tenido un breve enfrentamiento con ellos en el que les hicieron algunos muertos y tomaron varios prisioneros. Hidalgo seguramente no esperaba encontrarse tan pronto con los realistas de Calleja e intentó evadir el encuentro. Preguntó entonces qué población se halla cercana y alguno de sus hombres le respondió que a la izquierda, entre dos lomas, estaba San Jerónimo Aculco. Hidalgo ordenó la marcha en esa dirección y su ejército avanzó por la vega del río de Santa María hasta entrar a este pueblo por la calle que hoy lleva el nombre de Morelos…”


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Nos seguiremos yendo de la mano y del conocimiento de Lara Bayón en lo que fue la Batalla de Aculco, lugar por él de sobra conocido, pero será prudente hacer una anotación. Las siguientes estelas de Cabeza de Águila, a decir de, si no todos, sí la mayoría de los historiadores del Estado de México, están colocadas en forma errónea. Yo a esto agregaría el que hubo una selección en la ubicación de ellas considerando lo político, pues en 1960, cuando fueron colocadas, el Estado de México debería contar en la mayoría de sus municipios con al menos una Cabeza de Águila, esto lo digo en la base de que las siguientes en los municipios de Jocotitlán, Acambay y Polotitlán se alejan de la ruta lógica, cosa que ya vimos en el caso de Rayón y La Isla.

En esta vista satelital, podemos ver la Hacienda de Nigirni, en done está el punto rojo, es en donde se ubica la estela de Cabeza de Águila de la Ruta de Hidalgo.


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Fuentes:
Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. Archivo Histórico Municipal de Aculco (AHMA).
Suárez Argüello, Clara Elena. Camino Real y Carrera Larga: la arriería en la Nueva España durante el siglo XVIII. México, 1997. CIESAS.

Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. AHMA.
Cavo, Andrés. Suplemento a la historia de los tres siglos de México, durante el gobierno español. México, 1836. Imprenta de la Testamentaría de D. Alejandro Valdés. Tomo III.
Guerra, José. Historia de la Revolución de Nueva España. Londres, 1813. Imprenta de Guillermo Glindon.
Lastra, Yolanda. Los otomíes: su lengua e Historia. México, 2006. IIA UNAM.
Bustamante, Carlos María de. Campañas del general D. Felix María Calleja. México, 1828. Imprenta del Águila. Pág. 19
Comunicación del Ayuntamiento de Aculco a su superioridad. Aculco, 25 de mayo de 1825. Actas de Cabildo. Exp. 1. AHMA
Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia. Versión electrónica. México, 2007, Universidad Nacional Autónoma de México.
Alamán, Lucas. Historia de Méjico, desde los primeros movimientos que prepararon so independencia en el año de 1808 hasta la época presente. Tomo III. México, 1849-1850. Imprenta de J.M. Lara.
Bustamante, Carlos María de. Cuadro histórico de la Revolución Mexicana. México, 1961. Comisión Nacional para la Celebración del Sesquicentenario de la Proclamación de la Independencia Nacional y del Cincuentenario de la Revolución Mexicana. Tomo I.
AGN. Operaciones de Guerra. Vol. 141. Exp. 42. F. 76-78.
García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la Guerra de Independencia. México, 2002. H. Congreso de La Unión.
“Relación que hizo al virrey Venegas el coronel D. Diego García Conde, de todos los sucesos ocurridos en el ejército de Hidalgo desde el día 7 de octubre...” en Alamán Lucas. Historia de Méjico… Tomo I. Apéndice.
Sotelo, Pedro José. “Memoria del último de los primeros soldados de la independencia” (1874) en Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia de México de 1808 a 1821. Tomo II. Núm 178. México, 2007. UNAM. Edición electrónica.


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Para ver más sobre la hacienda de Santa Isabel, entra en este enlace:


2 comentarios:

  1. Es maravilloso saber un poco de la historia que con afecto y distinción nos narran. Para mí es un orgullo conocer esa historia, ya que mi ancestro fue administrador de la haciendas de Niginí, cuando se dio la lucha por la independencia.
    Gracias por la información.

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    1. Felipe, gracias por tu comentario. A la hacienda de Nigrini no pude llegar, pasé por el entronque de la carretera, por donde están los criaderos de truchas,(cre), pero no me fue posible llegar hasta allá, como era mi intención. Si tuvieras fotografías recientes de la hacienda y, sobre todo, de la estela de Cabeza de Águila me serían de mucha utilidad. Saludos.

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