lunes, 12 de julio de 2010

Mexicaltzingo, Estado de México. Cabeza número 59


En otra de las poblaciones del Valle de Toluca, de las que forman el área metropolitana de la capital mexiquense y que, de seguro, en poco tiempo formarán una enorme mancha urbana que casi se integrará en la mega metrópoli que será México… esto para cuando estemos festejando el 250 aniversario del inicio de la guerra de Independencia: pues bien, allí es donde encontramos la siguiente Cabeza de Águila, en el lugar que ostenta un emblemático nombre: “donde viven los distinguidos”, Mexicaltzingo.




Las referencias históricas del lugar las tenemos gracias a Lorenzo Camacho, quien tuvo a bien recopilar información y escribirla en algo que de origen fue el libreto para una magna puesta en escena a propósito del Año de Hidalgo, 1953; cuando se pensó en dramatizar la Batalla del Monte de las Cruces, dramatización que no se hizo por motivos varios pero que fructificó en un libro que, como bien lo indica el autor, usó el recurso de la novela para recrear allí los personajes, combinando la novela con los hechos reales y es en ella donde leemos acerca de Mexicaltzingo y su relación con el cura Hidalgo.



Lunes 29 de octubre.- En Toluca, a las cinco de la mañana, todo se hace aproximadamente a la manera como se lo ordenó anoche el Generalísimo Hidalgo. Muchas son las dificultades que para el objeto tienen que atacarse. Pero a la postre se va logrando vencerlas con relativa parcialidad. La mayor dificultad la presenta la enorme masa de indios que en su mayor parte no entienden la lengua española con que díctanse las órdenes. Muchos son los que tienen que llevarse de la mano a la formación que les corresponde.



Para la primera década del siglo XIX el Camino Real que comunicaba a la ciudad de México con Toluca y de allí a Morelia tenía dos rutas, una, la que iba por Tacaba, la otra por Cuajimalpa. Un camino más comunicaba a Toluca con Cuernavaca y fue de ese modo que, saliendo de Toluca, el ejército independiente se seccionó, Aldama continuó por Lerma y Salazar, Hidalgo y Allende lo hicieron por Metepec y Mexicaltzingo.



A pesar de tantas dificultades, logran el Generalísimo y el Capitán General, ponerse en el camino de Cuernavaca y marchar al frente de su numerosísimo y raro ejército: algo así como 35mil hombres, van con ellos el Teniente General don Joaquín Arias y el Mariscal de Campo don Mariano Abasolo. Pronto estarán en Metepec, almorzarán en Mexicaltzingo y Chapultepec, se presentarán ante el puente de Lerma y…”



La siguiente es una tradición transmitida al autor por el Profesor Cristóbal Olmedo y recogida de toluqueños que escucharon la conversación.


“Hidalgo y Allende por su parte han llegado a Mexicaltzingo y Chapultepec. En el camino habían venido platicando acerca del problema que significaban las grandes masas de indios que ni siquiera captan las órdenes que se les dan porque hablan otras lenguas y no entienden la española que es la usual en los altos y en los bajos mandos. Allende no quiere más indios. El generalísimo no niega la razón de guerra que tiene su subordinado pero se resiste a que sean rechazados tales elementos. Ellos significaría meter en conciencia la prendida chispa de la redención y debe ésta ser el objetivo supremo del movimiento que acaudillan. En todo caso pueden dejárseles a retaguardia para que vallan aprendiendo las técnicas de guerra, de manera que andando los años sepan conquistar la victoria y defenderla si alguna vez pretendiesen arrebatárseles…”



Encontramos también que por tradición que perdura en el dicho pueblo de Mexicaltzingo se dice que:


“En los dichos Mexicaltzingo y Chapultepec los pueblos enteros quieren incorporarse a la columna en marcha. Brevemente los caudillos discuten y el buen cura tiene que aceptar solo unos cuantos jóvenes decididos. Entre ellos encuéntrase un tamborcillo del primero de los dichos pueblos. Toca su instrumento en las fiestas de los santos patronos para rimar la danza de “moros y cristianos”. Y ha estado una o dos veces de “leva” o alquilado en el “Regimiento Provincial de Toluca”. Es indio joven, vivaracho y decidor.


Al resto lo bendice y conforma el Señor Hidalgo:


- Quedáos, hijitos. Rogad desde aquí a nuestra virgen que nos dé victoria y que quienes van con nosotros vuelvan sanos y salvos…”



Fuente:


Camacho Escamilla, Lorenzo. La batalla del Monte de las Cruces. Editorial Campanas. Toluca, 1953.


Este libro lo puedes leer virtualmente en el sitio oficial del Ayuntamiento de Mexicaltzingo.

http://www.mexicaltzingo.gob.mx/go88.html




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