lunes, 3 de mayo de 2010

Hay un personaje olvidado en la historia de México: Juan Antonio Montenegro

Tuvo que pasar mucho tiempo para que se reconociera el importante papel que Francisco Primo Verdad desarrolló dos años antes del inicio de la guerra de Independencia, más tiempo debe pasar para reconocer a Montenegro y Arias. Lo que vemos es el monumento que se levanta en uno de los portales de Dolores Hidalgo a Primo Verdad.


Confesaré la verdad y diré que sobre uno de los personajes olvidados en la historia de México, encontré referencia en una página de Internet en Argentina, teniendo el nombre me di a la búsqueda de más dato de él. Encontré en la hemeroteca de la Universidad de Guadalajara la revista Gaceta Universitaria en donde, en ameno artículo, da lo que creo es la biografía más completa de:


Juan Antonio Montenegro y Arias


“Hace más de 200 años, precisamente un joven universitario como los que hoy tenemos, Juan Antonio Montenegro y Arias, un 28 de septiembre de 1793, a menos de un año de la inauguración de la Real Universidad de Guadalajara, fue el primero en dar el grito a favor de la independencia de la entonces Nueva España.


Ante sus aterrados compañeros de estudios, reunidos en la casa marcada con el número cuatro del portal de la “Sangre de Cristo”, de la capital virreinal, propuso para estas tierras una república libre y representativa, y proclamó la libertad de conciencia; a los pocos días lo procesó la Inquisición, condenándolo al destierro de las Cortes de Madrid y México; estuvo recluido en el Convento de la Santa Cruz de Santiago de Querétaro. Este joven había nacido en Sayula –hoy Jalisco– en 1768; fueron sus padres Margarita Arias y Diego Montenegro. Estudió en el Seminario de Guadalajara; luego pasó a la capital del virreinato, para matricularse en el Colegio de San Ildefonso, donde estudió Derecho Canónico, y en la Real y Pontificia Universidad de México, de la que obtuvo la licenciatura en Teología. De nuevo en Guadalajara incorporó su grado académico a la novel Real Universidad, y se doctoró en 1794; fue nombrado vicerrector y regente académico del Colegio de San Juan Bautista. A su regreso de la reclusión en Querétaro, recibió la ordenación sacerdotal en Guadalajara; fue nombrado capellán del Santuario de la Virgen de Talpa, y más tarde canónigo de la Catedral de Guadalajara; electo diputado al primer Congreso Constituyente de Jalisco; falleció el 9 de abril de 1833, probable víctima del cólera morbus. Tras la primera conspiración por la Independencia de México, organizada por este joven héroe olvidado, aún faltaban tres lustros para que un cura intelectual y popular, don Miguel Hidalgo y Costilla, con el estandarte de la Virgen de Guadalupe, en las escaleras de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, hiciera sonar la campana de la libertad, para despertar las conciencias adormiladas de los ya próximos mexicanos”. (1)


Fuentes:


1.- Juan Real Ledesma en la Gaceta Universitaria de la Universidad de Guadalajara. 1 de Septiembre, 2003.



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